Volver a jugar en la Penya por Joaquin Mirón

Cuando uno es padre sueña en que su hijo cumpla aquellas expectativas que dejamos aparcadas o que simplemente no pudimos realizar.

Tengo dos aficiones que a veces, casi convierto en religión, el Athletic de Bilbao y la Penya, el Joventut de Badalona.

Poco después de empezar a caminar le compré todo el traje del Athletic, ¿había postal más bonita? Pero la mejor estaba por llegar. He visto a mi hijo en la tele y en revistas ya que ha hecho algún anuncio (es el niño más guapo del mundo, lo dice su padre) pero nunca me emocioné tanto como cuando me llamaron desde la Penya y me dijeron que mi hijo vestiría de verd-i-negre. ¡Jugaría en el Joventut, en mi Penya!

Toda esa ilusión de verlo vestir de verd-i-negre, de soñár con que sea la próxima figura del primer equipo se truncó la víspera del día de San Martín.

En la revisión rutinaria de los 4 años el pediatra descubrió algo que no le hizo gracia y que pensó que seguramente seria un soplo en el corazón. Por la forma de comportarse el crío, no le quiso dar más importancia, pero para asegurarse nos mando a un cardiólogo infantil. Cuando éste nos dio el diagnostico tras realizarle la exploración fue como si me golpearan con un mazo. Prácticamente no escuchaba las palabras que nos decía el doctor. En el centro medico entraron tres personas alegres, pero al salir dos eran unos zombis que andaban de forma automática y con la vista perdida.

Esa noche me la pase prácticamente llorando. Últimamente había tenido muchas experiencias traumáticas, pero una y otra vez me repetía lo mismo “mi niño no “. La sensación, la sola posibilidad de perderlo me volvía loco no lo podía soportar. Por otra parte había otra cosa que me llenaba de dudas, ¿Cómo ese crío, lleno de vida, incansable, podía tener problemas de corazón? Fueron dos meses muy duros, en los que tenías que disimular constantemente el dolor que sentías.

La llegada de la Navidad fue otro momento lleno de sentimientos. La sensación de que pudieran ser las últimas me destrozaba una y otra vez. La compra de los reyes (día en que me encontré con uno de nuestros grandes amigos) fue una lucha entre el corazón y la razón, en la que acabamos comprándole (dentro de una lógica) todo lo que había pedido en su carta, la cual me había dictado días antes.

Tras una semana de “vacaciones” en Granada, volvimos a casa, al día siguiente de llegar teníamos que hacer una resonancia para centrar la magnitud de la Coartación de Aorta. En un principio el día 21 de enero teníamos la visita en la que nos explicarían todo de forma detallada, pero al día siguiente nos llamaron para informarnos que el día 19 ingresaba y seria intervenido el día 20. Nos quedamos una vez mas totalmente paralizados. No entendíamos que pasaba. Quim hacía una vida totalmente normal hasta el día antes de su ingreso. No faltó a ni un entrenamiento de su equipo, la Penya, pero en aquel momento tuve la sensación de que no volvería a vestir los colores de mi equipo para volver a jugar.

Llego el día del ingreso y la operación. Como un valiente no se quejo por nada, ni por estar allí, ni por que le pincharan

porque yo no le tengo miedo a las abujas

Cuando vinieron a buscarlo para bajarlo a quirófano, se había quedado dormido, por lo que me pidieron que lo bajara en brazos, para evitarle la impresión del despertar en la camilla. El momento de pasarlo de mis brazos a los del camillero del quirófano, no hace falta decir que ha sido lo más duro que he sufrido en mi vida. Pero a partir de ahí, todo fue una constante muestra de superación de plazos.

La operación duro 30 minutos menos y había estado de conversación con todo el personal de quirófano hasta dormirse.

Verlo en la UVI entubado fue duro, mas cuando creíamos que estaría sedado las primeras 24 horas, de ahí que cuando dos horas después al volver a entrar nos dicen que le traigamos a “Queco” su muñeco desde que nació nos dejó  fuera de juego.

Al día siguiente a las 07.00 de la mañana nos comenta el medico de guardia que había estado toda la noche de charla con él y lo que tenían que ser 48 horas en la UVI se convirtieron en 24 escasas y a planta. Verlo caminar por el pasillo con su sonda como si nada era increíble, casi tanto como cuando les decía a las enfermeras donde tenía el daño cuando lo movían.

Dos días antes del plazo salió del hospital, para hacer una vida normal. La severa Coartación que había provocado la urgencia de la operación se había resuelto, y el chaval estaba haciendo el resto.

Un mes después de ser operado volvía al colegio y el pasado día 7 de abril volvió a entrenar con su equipo. Las lágrimas volvieron a mis ojos, pero eran otras lágrimas. Estas eran de alegría y orgullo. Orgullo de un hijo que ha pasado una experiencia que no merecía pero que la ha pasado como un campeón, como un valiente, como atestigua ese bonito diploma que le regalaron al salir del hospital.

El día 13 de abril celebro mi 14 aniversario de boda , pero sobretodo celebro que lo puedo disfrutar con mi HIJO y que sigo soñando con que llegue a debutar en el primer equipo, que es el sueño de cualquier Penyero cuando ve a su hijo vestido de verd-i-negre, y el mío vuelve a botar el balón en el parqué del Olimpic.

22 comentarios

  1. Este foro está sacando una insospechada cantidad de escritores potenciales. Personas con una capacidad extraordinaria para escribir con el corazón. Dentro de unos años, lo que era un blog de baloncesto va a acabar siendo una referencia literaria.
    Me alegro, y mucho, como padre y como parte de esta familia de la evolución de este pequeño y de su actitud ante una situación tan dificil. Los padres sufriendo y el canijo de charla con los médicos tyras la cirugía. Y es que por fortuna los niños son niños mientras que los padres hemos sufrido esa trauma que es el paso de los años y hemos perdido esa capacidad de relativizarlo todo, de vivir el momento sin preocuparnos del futuro.
    A mi hijo mayor le encontraron un soplo en las primeras revisiones. Por fortuna no fue a más pero recuerdo la ecocardio en Valle Hebrón, en el mismo pasillo en el que está Oncología Infantil. A mis hijos les llamaba la atención que muchos de los niños que jugaban en aquella sala, no tenían pelo. MIentras ellos se hacían sus preguntas , yo daba gracias por la suerte de no tener que pasar esa situación.
    Felicidades Joaquín, por ese crio tan valiente. Y a vosotros por haber pasado ya la mala situación. Ojalá lo veamos vestido de verdinegro muchos años y sea motivo de alegría para esta afición tan sufrida. Y que esta situación dificil le ayude a ser una persona con fuerza de voluntad y carácter.
    Y gracias por compartir estos momentos. Leer tus palabras son reconfortantes.
    Buen día a todos. 48 horas y Murcia. A ver qué escribe mi ” media naranja ” ( Marc) en la previa.

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