Educación en el deporte capítulo 7:“ES QUE…”

“ES QUE…”

Creo que deberíamos intentar suprimir estas 2 palabras en el vocabulario de nuestros hijos, incluso en el nuestro, ya que son 2 palabras que juntas provocan que nuestras acciones y nuestro comportamiento vaya en dirección contraria.

“ES QUE” significa de entrada una excusa, una justificación para no hacer o lo que es peor, para no pensar en nuestras responsabilidades. “es que” me cuestan las mates;  “es que” soy malo chutando; “es que” me cuesta levantarme; “es que “ me he olvidado… Muchas veces un “es que” hace que nos quedemos tranquilos, porque nos justifica y nos decimos a nosotros mismos “ya no puedo hacer más”. Y cuando creo que no puedo hacer más, no lo hago.

Cada vez que nosotros o nuestros retoños utilizamos el “es que”  estamos huyendo de nuestra responsabilidad. Y en esta huída no  aprendemos nada nuevo, nada que les sirva para cuando sean mayores o en un trabajo,  así pues mejor no acostumbrarlos a huir de sus responsabilidades, sino enfrentarse a ellas de manera positiva.

Enfrentarnos a las dificultades es tomar la dirección correcta.

¿Cómo?

Pues podemos empezar por “prohibir” el ES QUE.  Reunirnos y explicar que el “es que” hace que huyamos de nosotros mismos y seamos poco valientes, y si todos los miembros de la familia estamos dispuestos a jugar a “prohibir” estas dos palabras,  a poner atención cuando hablamos y también cuando escuchamos si los demás las dicen, podemos empezar a jugar.

Saber que  el “es que” es una excusa nos servirá para cambiar nuestra manera de hablar y de ver las situaciones cotidianas que nos suceden. Me refiero a darse cuenta que muchas, muchas veces eludimos la responsabilidad que a nosotros nos pertoca en cualquier situación, haciendo lo fácil, que es culpar al otro de lo que nos pasa en nuestra vida.

Pero sólo hay un responsable de los problemas, las tristezas y las alegrías que nos sucederán a lo largo de la vida. Sea cual sea la situación, el único responsable es uno mismo. Seguro que habréis escuchado alguna vez aquello de que “el problema no es lo que nos pasa, sino cómo nos tomamos aquello que nos pasa”.

Y utilizar el “es que” no ayuda  mucho a darnos cuenta, a recordarnos en el día a día de que somos los únicos responsables del éxito y del fracaso de nuestra vida.

Así  pues dejemos el “es que” en el baúl de los recuerdos y recordemos a nuestros hijos e hijas que las mates a veces cuestan, sólo es cuestión de estudiar más horas;  que para chutar bien hay que practicar más y creer que si podrás conseguirlo; que a todos los mortales les cuesta levantarse,  a todos!  así pues ¿dónde está el problema? ; y si se ha olvidado de algo, que vuelva, llegue tarde y aprenda la lección que sus padres son padres y educadores, no secretarios personales con dedicación 24h.

Seamos una familia valiente, olvidemos las excusas y tomemos el mando de nuestra vida… tachar el ES QUE del vocabulario es el primer paso

¡Adelante valientes!

Cristina Gutiérrez

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