Ilustres extranjeros, volumen 2: Reginald “Reggie” Johnson, el coloso olvidado

Para saciar un poco este fin de semana sin baloncesto verdinegro, vamos a hacer un poco de memoria y rememorar los viejos tiempos que nos dejaron un buen recuerdo en la memoria. Por eso, hoy queremos hablaros de un jugador que siendo posiblemente uno de los 3 mejores americanos que pasó por las canchas verdinegras (para mi el mejor empatado con Corny Thompson), el tiempo no ha pasado muy a su favor y el hecho de dejar el club justo en el inicio de la mejor época de la historia penyera le ha costado, para muchos, su sitio en el olimpo verdinegro.

Hoy toca hablar del gran Reginald “Reggie” Johnson.

Reggie era un ala-pívot georgiano (de la Georgia de Estados Unidos) que destacó notablemente en la Universidad de Tenesse, dejando su impronta en la historia de los Volunteers siendo el quinto anotador histórico del equipo, por delante de leyendas de la NBA como el ex-Knick Bernard King. Sus buenas actuaciones le valieron la 15ª posición en el Draft del 1980, de donde salieron futuros All-Stars como Joe Barry Carroll, Kiki Vandeweghe o Jeff Ruland y campeones como Kevin McHale o Andrew Toney. Nuestro Reginald se fue a San Antonio, donde cuajó una buena campaña como rookie, la cual confirmó con una esperanzadora segunda temporada, pero un carrusel consiguió que no estabilizara su juego y en la temporada 82-83 acabó en los Sixers de Julius Erving y Moses Malone, a la postre campeones, aunque su papel fue residual y lo acabaron traspasando a New Jersey Nets donde finalizó su andadura en la NBA. Para empezar su glorioso periplo europeo.

La primera parada para el ala-pívot fue el Marr Rimini de la primera división italiana. Aunque no logró grandes éxitos colectivos, Johnson se destapó como un coloso bajo los aros, consiguiendo unos promedios de 20’8 puntos y 10’8 rebotes. Sí, era finales de los 80 y no había que irse a la NBA para encontrar a jugadores que promediaran 20 puntos y 10 rebotes por partido. O jugadores que promediaran más de 25 puntos por partido (animales como Gallis se iban a más de 30 puntos por partido en su Aris). Ah sí, y era normal ver a ambos equipos pasar de los 85 puntos por partido. Lo digo para que los más jóvenes se orienten y no se crean que la tendencia actual a celebrar cada partido por encima de los 78 puntos es algo que nos venga de siempre. Aquí también se disfrutaba del baloncesto ofensivo.

Una vez puestos en contexto histórico, toca ponernos en contexto baloncestístico. Exceptuando la temporada 82/83, el Joventut era un equipo fuerte. Desde la consecución de la Liga en el 79 (que ya comentamos anteriormente), la Penya había logrado mantenerse entre los primeros puestos y siendo uno de los fuertes de la competición. Pero no se lograba volver a dar ese último paso para llegar a la gloria. Desde la liga de Slavnic, tan solo se había ganado un trofeo (la Copa Korac del 81 con la canasta de Joe Galvin) hasta la llegada de Johnson. Con este panorama, los responsables del equipo querían conseguir a un americano diferencial, de esos que te permiten dar el salto al siguiente nivel. Y vaya si lo lograron. En la primera cita de la temporada, Johnson demostró que sus números en la universidad y en Italia no habían sido casualidad.
Antes de seguir voy a hacer una pequeña puntualización para los más jóvenes. Antes, la Lliga Catalana no se jugaba en formato de Cuartos-Semis-Final. En esa época, se dividían los equipos en dos grupos, A y B, con 3 equipos por grupo y jugando 2 partidos frente a cada uno de los otros equipos del grupo. Una vez terminados estos 4 partidos, los líderes de los grupos A y B se veían las caras en la final.
El primer partido se jugó frente al APD Mataró y los números de Reggie fueron 17 puntos (6/12 en tiros de campo y 4/6 en tiros libres), 13 rebotes y 3 robos en 33 minutos. En esa época no había valoración, pero yo me he permitido hacer el cálculo y, a falta de los tapones (que no se contabilizaban en los periódicos de la época), Johnson logró 17 de valoración. Y Mundo Deportivo lo consideró un debut decepcionante de un jugador que “demostró poseer buenos movimientos de ataque, aunque su lentitud le perjudicó en muchos lances”. Como ha cambiando el baloncesto, eh. Pero llegó el segundo partido y 29 puntos (11/17 en tiros de campo y 7/8 en tiros libres), 12 rebotes, 2 asistencias y 8 robos. Y luego el tercero con 29 (12/14 en tiros de campo y 5/7 en tiros libres), 8 rebotes y 2 robos. Y para culminar la primera fase unos flojitos 23 puntos (11/17 y 1/1), 6 rebotes y 1 robo. Pues vaya con el “de buenos movimientos aunque lento”. Johnson había empezado a dejar su huella. Pero se le fichó para ganar. Y llegó el Barça.
Aunque en de ese partido (que fue la primera Lliga Catalana de la historia verdinegra) se recuerda la gran actuación de Schultz (otro grande al que también le dedicaremos su espacio), el partido de Johnson no fue despreciable con 19 puntos, 12 rebotes y 4 robos. Las cosas parecían estar cambiando.

Reggie Johnson se hizo el amo y señor de la zona. Balón que salía despedido de los aros, balón que terminaba en las manos del de Georgia. Además de eso, sus movimientos al poste en esa época eran difícilmente parables para el resto de pívots y conseguía grandes anotaciones. Sus números en su primera temporada fueron de 19’6 puntos, 8’8 rebotes y 1’1 tapón por partido. Un auténtico bastión. Es difícil recordar, como me han comentado varios aficionados, un partido concreto de Johnson. Johnson no era un jugador habitual de actuaciones monstruosas. Lo verdaderamente monstruoso era su regularidad, su capacidad de hacer buenos números y aportar siempre. Me han comentado también que uno de sus motes era “Mig gas” ya que daba la impresión de ir siempre con lo justo, aunque luego mirabas sus números y te sorprendías.
Pero no penséis que la primera temporada se saldó solamente con el trofeo catalán. Si ya había caído el Barça, ahora era el turno del Madrid, en la Supercopa de España. 74-67 con 14 puntos y 7 rebotes de nuestro homenajeado. Y esto no se iba a terminar aquí. Me dejo para el final lo mejor. La Copa del Príncipe de Asturias (Competición de la FEB que actualmente disputan los LEB Oro) fue el primer gran momento de auge de Johnson. 39 puntos, 13 rebotes y 5 robos. Él solito se encargó de destrozar a un TDK que no supo como parar al americano, que anotó como y cuando quiso. Posteriormente se hizo cayó muy prematuramente en la Recopa de Europa y se perdió, esta vez si, la final de la Copa del Rey y la final de la Liga frente al Barça. Pero se habían ganado 3 títulos y se había llegado a la final en 2 más.
El equipo seguía su progresión. Se ganaban títulos, se jugaban finales pero parecía que no se lograba dar ese paso definitivo que se buscaba. Reggie por su lado seguía a lo suyo, capturando rebotes y anotando como si la cosa no fuera con él.

La temporada 1989/1990 fue la última de Reggie Johnson en Badalona, y se despidió con un buen sabor de boca, el de la victoria de la segunda Copa Korac de la historia del equipo frente al Scavollini de un joven entrenador que estaba siendo la revelación en Italia. Un tal Sergio Scariolo. La final de la Korac bien puede servir para describir su etapa en Badalona. Dos partidos sobrios donde, sin ser el mejor ni el motor del equipo, hizo su trabajo anotando, capturando rebotes y haciéndose notar en la pintura. Posteriormente se volvió a perder la final de la Liga frente al Barcelona después de despachar por 3-0 al Real Madrid. Y aunque la siguiente temporada es cuando empieza lo bueno, el Joventut ya no contó con Reggie, que con sus 33 años parecía haber dado ya sus mejores años de baloncesto y se le cambió por un tal Thompson que venía de no se qué equipucho italiano.

Sus 4 años en el Joventut fueron bastante paralelos al rendimiento de Johnson. Se rinde a un gran nivel, se ganan trofeos pero no grandes competiciones, demostrando ser uno de los favoritos del torneo pero sin lograr el ansiado triunfo final. Si la primera mitad de los años 90 fueran un libro, Reggie Johnson sería el escritor de ese prólogo. En definitiva, un gran jugador que dejó una huella imborrable en el recuerdo de los aficionados y al que, creo yo personalmente, se le debe recordar y tener su pequeño pedazo de momento cuando se recuerda a ese glorioso equipo de los años 90.

Nota: No puedo ni debo despedirme, sin antes nombrar a dos grandes aficionados que me han ayudado con sus memorias como son Fholgado y VJ. Esto no se puede, y quizás ni se deba, escribir solo.Gracias.

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6 comentarios

  1. Un grande, recuerdo sus duelos con Norris, tan espectaculares como los de Fernando Martín pero claro del nuestro no se habla por que no es del Madrid.
    Qué majo era y que gran persona además.

  2. Oblidat? si home…Gran Reginald!

    • Pregunta als aficionats de menys de 30 anys si saben qui es Reggie Johnson.
      Jo el conec perque el meu pare m’ha parlat molt d’ell, pero si no…
      Reggie és, posiblement, el millor ala-pivot de la historia del Joventut, i quan es fan llistes sobre “cincs històrics” a veure quants s’en recorden de posar-lo.

      • Y añado: Solo admitiria la omision de Johnson en un quinteto historico si la pareja interior es Corny Thompson-Alfonso Martinez

  3. Inolvidable. Jugador que ayudó a hacer a la Penya más grande y que hizo Penya, atrajo seguidores al equipo. Hoy en día, un jugador como RJ sería fundamental.

  4. Uno de los más grandes que ha pasado no sólo por Badalona, sino por la ACB.

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