Jugar en Europa, ¿lujo o necesidad? por José Meseguer

En la vida se producen cambios constantemente, la seguridad es algo irreal, la supervivencia viene marcada  por la capacidad de adaptarse a las nuevas realidades.

Actualmente estamos ante una nueva realidad, una recesión económica que acaba con una mala práctica del deporte profesional en España, que está sostenido gracias al dinero público, un dinero que ha dado ventaja a la liga ACB y le ha permitido importar a la gran mayoría de estrellas de ligas menores europeas y de sudamérica.

Ya no llega el dinero tan fácilmente, surge de repente un concepto olvidado: Viabilidad. Si el proyecto deportivo no encuentra la manera de autofinanciarse no tiene futuro, y en función de su capacidad podrá optar a estar a un nivel deportivo u otro.

Hay que encontrar la fórmula para conseguir el dinero y mantener plantillas competitivas al más alto nivel, los patrocinadores desaparecen o reducen mucho su aportación, las televisiones no están interesadas porque el espectador tampoco.

Podríamos entrar también si nos estamos cargando a los aficionados con un estilo de juego demasiado conservador, donde todo está estudiado y se echa demasiado en falta la inspiración, la creatividad, la libertad del jugador para tomar decisiones, que en el fondo es lo que le permite sentirse feliz con el juego y es la única manera de que nos pueda transmitir esa emoción. Pero ese sería otro tema…

Surgen ideas de todo tipo para compensar la balanza de gastos/ingresos:

  • Bajar el sueldo a los jugadores.
  • Libre circulación de trabajadores
  • Reducir el número de clubs para subir el nivel medio sin aumentar el sueldo de los jugadores y tocar a más en el reparto de los ingresos
  • Hay quien sueña con ligas de clubs millonarios y la llegada de nuevos mecenas…
  • Incluso desde los 80, se imagina una división europea de la NBA

Es obvio que los jugadores cobran en exceso en relación al dinero que generan, pero hay que decidir si la solución está solo en reducirles el sueldo o pasa más bien por incrementar los ingresos que generan, rentabilizarlos mejor.

La Euroliga va por este camino a través de disputar más partidos. Es curioso que la ACB no se le haya adelantado pues siempre ha tenido la mejor asistencia de espectadores de Europa, ese es el valor seguro, la fuente de ingresos del basket es la asistencia del público a los pabellones.

Quizás habría que replantearse el baloncesto profesional en Europa, donde no hay apenas grandes arenas para 15.000 espectadores, pero al menos se despierta el interés de 5.000 a 10.000 fieles aficionados locales. El camino parece claro, los jugadores no se rentabilizan entrenando, y jugar más partidos a la semana conlleva otra circunstancia positiva, no habrá tiempo de analizar a los rivales y tendremos partidos menos previsibles, donde habrá que dar más libertad al talento del jugador y confiarse a él.

Pero esto surge en el momento en que la mayoría de ligas nacionales están hundidas, salvo la ACB, no cuentan con equipos lo suficientemente buenos para tener varios aspirantes al título y salir a Europa a competir. Incluso la ACB va a acabar perdiéndose entre clubs endeudados y la incapacidad de retener a sus estrellas ante la llamada de la NBA o de los clubs más ricos de Europa.

Se plantean reducciones que pueden llegar a una ACB con 14 clubs para “hacer hueco” a una Euroliga expansionista, en la que los clubs fuertes tienen claro que solo enfrentándose entre ellos podrán despertar el interés de un número de aficionados suficiente para sustentar las inversiones. Pero esto deja a los clubs que no participen en la máxima competición europea ante un panorama desolador, muy pocos partidos, ¿de dónde saldrán los ingresos y cómo conseguir patrocinadores para una competición tan escasa?

Si  no hay más camino que éste,  habrá que adaptarse para sobrevivir y jugar más partidos, habrá que buscar más rivales, sino dentro de nuestras fronteras pues fuera de ellas. Hay que salir a jugar a Europa a encontrar rivales, compatibilizar competiciones europeas y nacionales de manera que se jueguen al menos 2 partidos por semana.

Revitalizar la Eurocup como la competición de la clase media del basket europeo; y a la Eurochallenge como la competición que permite a clubs más modestos, pero que realizan un excelente trabajo, optar a un título. Porque los deportistas necesitan competir por algo que esté a su alcance, tener motivado a un deportista con alcanzar el número mínimo de victorias para no descender es imposible, un deportista está realmente motivado ante objetivos ambiciosos: una clasificación para la siguiente ronda de grupos, para una Final Four, por ganar un título. Y si los deportistas no están motivados ¿Qué nos van a transmitir?

Muy pocos clubs pueden ganar títulos, y los aficionados queremos alegrías, aunque sean modestas, queremos celebrar títulos como los que consiguió la Penya en Kiev en 2006 o el de Torino en 2008, no todo empieza y acaba con la Euroliga, y es fantástico poder optar a ganar un título ante equipos de tu nivel.

Podemos y debemos encontrar fórmulas para abaratar los costes de los clubs, abaratar desplazamientos planificando los calendarios como si se tratara de una gira contra los clubs de un país o región geográfica, pero sobretodo hemos de saber generar más dinero con este bello espectáculo que es el baloncesto. Nuestra pasión.

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5 comentarios

  1. El jugar en Europa siempre ha sido el aliciente y la ambición de la Penya, es el camino natural cuando un equipo va progresando, en tiempos de Raimundo Saporta, un santo comparado con los que rigen la Euroliga, que con métodos arbitrarios y que no prima los meritos deportivos.
    Antes el que ganaba la liga iba a la Copa de Europa, la Copa el segundo de la liga, pues había países que no existía esta competición a la Recopa y después los mejores clasificados iban a la Copa Korac, la ruptura con la FIBA, por unos duros nos ha hecho perder millones no de pesetas de Euros. Si hubiéramos seguido con la FIBA, seguro que no estaríamos peor, porque peor es imposible estar. No han solucionado ningún problema y más bien los ha agravado. Actualmente es un chiringuito que tiene puesto el Reservado el Derecho de admisión.
    Lo mejor es estudiar nuestra viabilidad, como autofinanciarnos, desarrollar un mercado potencial, crea un valor añadido a nuestro producto y venderlo, pero para esto falta gente emprendedora y cambiar nuestra mentalidad adaptándola a los tiempos que vivimos.
    Los grandes ingresos ya no existen, tendremos que buscar el óbolo, pues pequeñas cantidades hacen una cosa muy grande La Sagrada Familia es un ejemplo, de una idea salida de una pequeña botiga.
    Seria una pena que la Penya no encontrada los recursos que necesita, también tenemos que marcar nosotros nuestras necesidades no la competencia desleal que existe y que esta arruinando a todos y hundiendo el básquet.

  2. Genial aportación y muy interesante en un momento en que el frenazo económico obliga a mirar el céntimo y a contraponer el interés competitivo con la viabilidad económica.
    Me sorprende que Euroliga pudda plantearse aumentar partidos en un momento en que son ya muchos los enfrentamientos que se juegan con las gradas semivacías. Aumentar recusos no creo que sirva de nada si no se complementa con una mejor distribución de los mismos que aumente la competitividad media de las plantillas y reduzca los partidos acabadas con diferencias de cuarenta puntos.
    La crisis además castiga especialmente laas plazas más tradicionales del baloncesto, las que congregan el mayor potencial de seguidores. Entidades que no pueden competir con las multinacionales del baloncesto, equipos que son secciones de monstruos deportivos que no tienen las obligaciones fiscales del común de los clubes y que acumulan deuda sin casi responsabilidad fiscal gracias a que una secciones cubren a otras, a recalificaciones fantasma o a la capacidad política para mirar hacia otro lado.
    Hay que empezar por aplicar este aumento de compettividad en las competiciones domésticas para que sean el granero de torneos europeos de gran nivel. Con unas ligas en condiciones, costará mucho menos atraer nuevos aficionados a los partidos entre semana con rivales de otros países.
    Y sobre todo, trabajar para evitar que el baloncesto se convierta en un nuevo fútbol. con una deuda espectacular que nadie sabe como gestionar y que contrasta con los recortes salvajes de derechos bássicos consagrando que ante todo hay que mantener el pan y circo.
    Creo que se me ha ido la olla….otra vez. Basicamente quería agradecer a JM su muy interesante aportación.

  3. Excelente punto pero creo lo ideal es potenciar la ACB. Prefiero jugar 4 veces con el Cajasol en el año que cualquier equipo de Europa. Vemos más a la pena, los desplazamientos son menos costosos y nuestro patrocinador está en el mercado que le interesa. Me gustaban más. Los playoff con 5-5-7 los mataron para que los grandes jueguen la euroliga y demás. De 2 a 3 partidos por semana haciendo giras por zonas. Algunos equipos más y a potenciar retransmisiones tv, acb360 etc.
    Eso sí, limitaría presupuestos para que hubiera más igualdad y al que no le guste que se vaya a Europa.
    Abrazo

  4. Muchas gracias a ti por animarme a colaborar con vuestra/nuestra web. Haceis un trabajo tan bueno que era dificil negarse.

    Un abrazo

  5. Gran articulo sobre un debate que teníamos el otro día sobre si era rentable ir a Europa para la Penya. Yo como aficionado no entiendo de cuentas, sólo se que quiero ver a la Penya cuantas más veces mejor. Felicidades por tu aportación.

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